Resolución del 11º Congreso Mundial (1979): "La revolución socialista y la lucha por la liberación de la mujer". Fragmentos.

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Resolución del Congreso Mundial 1979 sobre la Opresión de la Mujer [...] 4. La familia es la institución fundamental de la sociedad de clases que determina y mantiene el carácter específico de la opresión de la mujer como sexo. A lo largo de la historia de la sociedad de clases, el sistema familiar ha demostrado su valor como institución de la dominación de clase. La forma de la familia ha evolucionado y se ha adaptado a las necesidades cambiantes de las clases dominantes conforme los modos de producción y las formas de propiedad privada han atravesado diferentes etapas de su desarrollo. El sistema familiar en el esclavismo clásico era distinto del sistema familiar durante el feudalismo (no existía en realidad la familia esclava). Ambos eran completamente distintos de lo que a menudo se llama el "nucleo familiar" urbano de hoy en dia.

Además la institución familiar responde al mismo tiempo a necesidades económicas y sociales diferentes, frente a clases con diferentes papeles en la producción y distintos derechos de propiedad, con intereses diametralmente opuestos. Por ejemplo, la "familia del siervo" y la "familia" del seňor feudal eran formaciones socio-económicas completamente distintas. Sin embargo, ambas formaban pafte del sistema familiar, una institución de dominación de clase que ha jugado un papel indispensable en todas las etapas de desarrollo de la sociedad de clase.

En la sociedad de clases, la familia es el único lugar al que la mayoría de las personas se puede volver para intentar satisfacer algunas necesidades humanas básicas, como amor y compaňa. A pesar de lo pobremente que pueda la familia llenar estas necesidades para rnuchos, no hay ninguna alternativa real mientras exista la propiedad privada. La desintegración de la familia bajo el capitalismo arrastra desgracia y sufrimiento precisamente porque todavía no puede aparecer ninguna forma superior de relaciones humanas en este sisterna.

Pero lo que define la naturaleza del sisterna familiar no es el que proporcione amor y compaňía. El sistema familiar es una institución económica y social, cuyas funciones se pueden resumir de la forma siguiente:

a) La familia es el mecanismo básico por el que las clases dominantes se eximen de la responsabilidad social del bienestar económico de aquellos cuya fuerza de trabajo explotan: la mayoría del género humano. La clase dominante trata, en la medida de lo posible, de obligar a cada familia a ser responsable de sí misma, institucionalizando de esta manera la distribución desigual de los ingresos, y de la riqueza.

b) La institución familiar proporciona los medios para transmitir las riquezas de una generación a otra. Es el mecanismo social fundamental para la perpetuación de la división de la sociedad en clases.

c) El sistema familiar le proporciona a la clase dominante el mecanismo más barato e ideológicamente más aceptable para la reproducción de fuerza de trabajo. El hacer a la familia responsable del cuidado de los jóvones significa que se reduce al mínimo la parte de riqueza social acumulada -apropiada como propiedad privada- que se utiliza para asegurar la reproducción de las clases trabajadoras. Además, el hecho de que cada familia sea una unidad atomizada, que lucha para asegurar su propia supervivencia, hace más difícil para los más oprimidos y explotados unirse en la acción común.

d) La institución familiar refuerza una división social del trabajo en que las mujeres están definidas fundamentalmente por su papel de productores de hijos y se les en carga de tareas ligadas directamente con esta función reproductiva: las relacionadas con el cuidado de los demás miembros de la familia. Así, la institución familiar refuerza y descansa sobre una división social del trabajo que implica la subyugación y la dependencia económica de la mujer.

e) El sistema familiar es una institución conservadora y represiva que reproduce en su interior las relaciones jerárquicas y autoritarias necesarias para el mantenimiento de la sociedad de clases en su conjunto. Fortalece las actitudes agresivas, posesivas y competitivas necesarias a la perpetuación de las divisiones de clase .

Moldea la estructura del carácter y comportamiento de los niňos desde la infancia hasta la adolescencia. Les entrena, les disciplina y les vigila, educándoles en la sumi- sión a la autoridad establecida. De ese modo, desvía los impulsos rebeldes e inconformistas. Reprime y desvía toda sexualidad, la canaliza en los comportamientos sexuales masculinos o femeninos socialmente establecidos y aceptados que corresponden a sus objetivos en cuanto a la reproducción, diferentes papeles socio-economicos de los hombres y las mujeres. Inculca todos los valores sociales y normas de comportamiento que los individuos deben adquirir para sobrevivir en la sociedad de clases y someterse a su dominación. Distorsiona todas las relaciones humanas imponiéndoles el marco de la obligación económica, la dependencia personal y la represión sexual. […] 2. Esta perspectiva de la IV Internacional forma parte de la larga tradición del marxismo revolucionario. Se basa en las siguientes consideraciones:

a. La opresión de la mujer apareció en una transición de la sociedad preclasista a la sociedad de clases. Es indispensable para el mantenimiento de la sociedad de clases en general y del capitalismo en particular. Por lo tanto, la lucha de las masas de mujeres contra su opresión es una forma de la lucha contra la dominación capitalista.

b. Las mujeres son un importante componente y un poderoso aliado potencial de la clase obrera en la lucha por derribar al capitalismo. Sin la revolución socialista, las mujeres no pueden establecer las precondiciones de su liberación. Sin la movilización de las masas de mujeres en la lucha por su propia liberación, la clase obrera no puede realizar sus tareas históricas. La destrucción del Estado burgués, la consolidación de un nuevo poder del estado basado en la organización democrática de la clase obrera y de sus aliados, la transformación de las bases económicas y las prioridades de la sociedad, y la lucha continua por eliminar todas las formas de relaciones sociales opresivas heredadas de la sociedad de clases sólo se puede realizar con la participación consciente y la dirección de un movimiento autónomo de la liberación de la mujer .

Así, nuestro apoyo para la construcción de un movimiento feminista autónomo forma parte de la estrategia del partido revolucionario de la clase obrera. Surge del mismo carácter de las divisiones sociales que el mismo capitalismo crea, de la forma en que éstas se utilizan para dividir y debilitar a la clase obrera y a sus aliados en la lucha por terminar con la sociedad de clases.

c. Todas las mujeres están oprimidas como tales. Las luchas alrededor de aspectos específicos de la opresión de la mujer necesariamente afecta a mujeres de diferentes clases y sectores sociales. Incluso algunas mujeres burguesas, rebelándose contra su opresión como mujeres, pueden romper con su clase y ser ganadas al lado del movimiento obrero revolucionario por ser ésta la única forma de conquistar su liberación.

Como señalaba Lenin en sus discusiones Con Clara Zetkin, "la acción alrededor de los aspectos de la opresión de la mujer, puede alcanzar el corazón de la clase enemiga, fomentar y aumentar el descontento, la incertidumbre, las contradicciones y los conflictos en el campo de la burguesía y sus amigos reformistas... Todo debilitamiento del enemigo es lo mismo que un aumento de nuestras fuerzas".

El hecho de que el resentimiento contra su opresión como mujeres pueda ser a menudo el punto de partida de la radicalización de sectores decisivos de mujeres pequeño burguesas, cuyo apoyo debe ganar la clase obrera, es aún más importante desde el punto de vista del partido marxista revolucionario.

d. Aunque todas las mujeres están oprimidas, los efectos de esta opresión son diferentes para las mujeres de distintas clases. Las que sufren la mayor explotación económica son también generalmente las que sufren más por su opresión como mujeres. Así, el movimiento de la liberación de la mujer proporciona una forma de llegar y movilizar a las mujeres más explotadas y oprimidas, que de otra forma no se verían afectadas tan rápidamente por las luchas de la clase obrera.

e. Aunque todas las mujeres sufren la opresión como mujeres, el movimiento de masas de liberación de la mujer que aspiramos a construir tiene que ser básicamente obrero en su composición, en su orientación y en su dlrección. Solamente este movimiento podrá llevar sin compromisos hasta el fin la lucha por la liberación de la mujer, aliándose con las fuerzas sociales cuyos intereses son paralelos o coinciden con los de la mujer. Sólo este movimiento podrá tener un papel progresivo en situaciones en que la polarización de clases se agudice.

f. Dentro de esta perspectiva a largo plazo, las luchas de las mujeres en los sindicatos y en el trabajo tienen una importancia especial, ya que reflejan la interrelación del movimiento de la mujer y el movimiento obrero, el impacto que ejerce el uno sobre el otro. Esto se ve reflejado en la radicalización creciente de las mujeres de la clase obrera, en la comprensión cada vez más grande de las fuerzas del movimiento de liberación de la mujer que deben orientarse hacia las luchas de las trabajadoras y en la voluntad de ciertos sectores de la burocracia sindical de muchos países de empezar a tornar iniciativas a propósito de las reivindicaciones de las mujeres. Todos estos elementos indican el carácter y la composición futura del movimiento de liberación de las mujeres, así como la naturaleza de clase de las fuerzas que se pondrán a su frente para darle una dirección.

g. Las luchas de las mujeres contra su opresión como sexo tienen relación con las luchas de los trabajadores como clase, pero no son totalmente dependientes o idénticas a ellas. Las mujeres no pueden conquistar su liberación mas que en alianza con el poder organizado de la clase obrera. Pero esta necesidad histórica no significa en modo alguno que las mujeres deban posponer ninguna de sus luchas hasta que la actual burocracia obrera sea sustituida por una dirección revolucionaria que recoja la bandera de la liberación de la mujer. Ni tampoco deben esperar las mujeres hasta que la revolución socialista haya creado la base material para terminar con su opresión. Por el contrario, las mujeres en lucha por su liberación no tienen que esperar que nadie les enseñe el camino. Deben tornar la iniciativa de comenzar la lucha y de llevarla adelante. De este modo, pueden tener un papel de dirección dentro del movimiento obrero en su conjunto, contribuyendo a crear una dirección de lucha de clases indispensable para progresar sobre todos los frentes.

h. El sexismo es una de las armas más poderosas que utiliza la clase dominante para dividir y debilitar el movimiento obrero. Pero no divide simplemente a los hombres contra las mujeres. Se enraiza en la sociedad de clases, y en todo lo que la ideología burguesa inculca desde el nacimiento. Los patrones enfrentan a diferentes sectores de la clase obrera, difunden la idea de que la igualdad de las mujeres no puede obtenerse sino a expensas de los hombres, quitándoles los empleos, bajando sus salarios, quitándoles confort doméstico. Las burocracias animan estas divisiones para mantener su control. Es un freno que afecta tanto a los hombres como a las mujeres. Educar a las masas de trabajadores, hombres y mujeres, por medio de la propaganda, la agitación y la acción alrededor de las necesidades de las mujeres, es parte esencial de la lucha para romper el peso asfixiante de la ideología reaccionaria burguesa en el seno de la clase obrera. Forma parte indispensable de la politización y la educación revolucionaria del movimiento obrero.

i. Todo el poder y la fuerza unida de la clase obrera sólo se podrá mostrar plenamente si el movimiento obrero comienza a superar sus profundas divisiones internas. Esto solamente se conseguirá cuando los trabajadores lleguen a comprender que sus intereses de clase coinciden con las demandas y necesidades de los sectores más oprimidos yexplotados de la clase: las mujeres, las nacionalidades oprimidas, los trabajadores inmigrantes, los jóvenes, los desorganizados y los desempleados. El movimiento de la mujer tiene especial importancia en la educación de la clase obrera para que comprenda esta verdad.

j. Conseguir que el movimiento obrero organizado luche por las demandas de las mujeres forma parte de la educación de la clase obrera para pensar socialmente y actuar políticamente. Es un eje central de la lucha por transformar los sindicatos en instrumentos de lucha revolucionaria en interés de toda la clase obrera. Combatiendo los esfuerzos de los patronos que quieren mantener la división en la clase obrera, nos esforzamos en ganar la base de los sindicatos y en particular a los jóvenes más combativos. Cuanto más adelante llevemos esta batalla, más veremos dividirse a la burocracia sindical. Los que no quieren defender los intereses de la gran mayoría de los más oprimidos y de los más explotados severán cada vez más relegados.

La lucha del partido revolucionario por ganar la hegemonía y la dirección de los trabajadores es inseparable de la batalla por convencer a la clase obrera y a sus organizaciones de que reconozcan y defienzan las luchas de las mujeres como suyas.

k. La lucha contra la opresión de la mujer no es un problema secundario ni periférico. Es un problema de vida o muerte para el movimiento obrero, especialmente en los periodos en que se agudiza la polarización de clases.

Debido al lugar que la mujer ocupa en la sociedad de clases y al peso de la ideología que fomenta su situación inferior, las mujeres son uno de los blancos favoritos de todas las organizaciones clericales, reaccionarias y fascistas. Ya sean los socialcristianos, la falange o los opositores de aborto, la reacción busca apoyo haciendo llamada especial a las mujeres diciendo que se dirigen a las necesidades particulares de la mujer, apoyándose en su dependencia económica bajo el capitalismo y prometiendo aliviar la carga desproporcionada que soportan las mujeres durante cualquier período de crisis social.

Desde la propaganda de "kinder-kirche-kuche" (niños-iglesia-cocinal del movimiento nazi, hasta la movilización de mujeres de clase media que realizó la democracia cristiana en Chile para la "marcha de las ollas vacías" en 1971, la historia ha mostrado una y otra vez que la mística reaccionaria de maternidad y familia es una de las armas conservadoras más poderosas con que cuenta la clase dominante.

Chile mostró una vez más de forma trágica que si el movimiento de los trabajadores no levanta y lucha por un programa y una perspectiva revolucionaria que responda a las necesidades de las masas de mujeres, muchas mujeres pequeño-burguesas y hasta obreras pueden movilizarse del lado de la reacción, o ser neutralizadas como aliadas potenciales del proletariado.

Los cambios objetivos en el papel económico y social de la mujer, y la nueva radicalización de las mujeres, junto con los cambios de conciencia y actitudes que ésta ha producido, hacen más dificil que prevalezca la reacción. Esta es una nueva fuente de optimismo revolucionario para la clase obrera. La explosión masiva de conciencia feminista en España como uno de los componentes más significativos el auge de la lucha de clases en la era posterior a Franco, es también una muestra de la velocidad con que el peso ideológico de la Iglesia y el estado pueden comenzar a derrumbarse en un período de ascenso revolucionario, incluso en los sectores de la población donde habia sido más fuerte.

l. Aunque el triunfo de la revolución proletaria puede crear las bases materiales para la socialización del trabajo doméstico y poner los fundamentos de la completa igualdad económica y social de la mujer, esta reconstrucción socialista de la sociedad, que coloca sobre nuevas bases todas las relaciones humanas, no se podrá realizar de forma inmediata y automática. Durante el periodo de la transición al socialismo continuará la lucha por erradicar todas las formas de opresión heredadas de la sociedad de clases. Por ejemplo, la división social del trabajo entre tareas femeninas y masculinas debe eliminarse de todas las esferas de la actividad, desde la vida diaria hasta las fábricas. Habrá que tomar decisiones respecto de la distribución de los escasos recursos. Habrá que desarrollar un plan económico que refleje las necesidades sociales de las mujeres y permita la socialización más rápida posible de las tareas domésticas. La existencia de una organización autónoma de mujeres será una precondición para llegar democráticamente a las decisiones económicas y sociales correctas. Así, incluso después de la revolución, el movimiento autónomo de liberación de la mujer tendrá un papel indispensable para asegurar que la clase obrera en su conjunto, hombres y mujeres, lleve este proceso hasta un final victorioso.

Nuestra estrategia clasista, nuestra lucha contra la opresión de las mujeres, nuestra respuesta de cómo movilizar a las masas de mujeres junto a la clase obrera tiene tres facetas: nuestras reivindicaciones políticas, nuestros métodos de lucha y nuestra independencia de clase.