Ghassan Makarem, 'Los derechos de LGBTIQ y el movimiento para el cambio en Líbano'

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La sociedad libanesa está bastante dividida en temas de sexualidad. Las relaciones tradicionales prevalecen, pero la gran mayoría de la población de Líbano vive actualmente en las ciudades y está adoptando un estilo de vida urbano, suscitando temas sobre las “nuevas” identidades sexuales. Además, la naturaleza multirreligiosa y multiconfesional de la sociedad libanesa con frecuencia lleva a la apertura de espacios para el cambio. Pero esto no se sostiene, especialmente, ya que la división política del poder, junto con líneas religiosas/confesionales, da realce a posiciones tradicionales y conservadoras.

La homosexualidad en Líbano es un acto criminal bajo el artículo 534 del Código Penal, lo que hace a los “actos sexuales contra natura” penalizados hasta con un año de cárcel. Aun cuando los códigos legales libaneses están basados en la ley francesa, el artículo 534 fue introducido en 1943, específicamente para criminalizar la homosexualidad masculina; tradicionalmente, las lesbianas estaban menos contempladas por la ley. Hoy en día, no se aplica mucho la ley, excepto en contra de personas menos afortunadas y en áreas controladas por corrientes conservadoras, como en el norte de Líbano.

La ley continua siendo un obstáculo para la realización de otros derechos: el derecho a la educación, vivienda, el derecho al trabajo… Por ejemplo, una persona gay o lesbiana no tendrá ninguna oportunidad de ser protegido en contra de su empleador porque la ley crea un estigma legalmente sancionado. Esto tiene un efecto mayor en la vida diaria de gays y lesbianas que su aplicación directa por la policía.

Adicionalmente, cada ciudadano(a) libanés(a) debe seguir los códigos personales y de posición de su secta religiosa con relación al matrimonio, herencia y demás. El Código Civil Penal se usa para vigilar la sexualidad e imponer una versión oficial para las relaciones basada en matrimonios heterosexuales, el punto principal en que el Islam y la Cristiandad concuerdan. Todo el tema permanece también enredado en las formas tradicionales de la familia, en donde el honor juega un papel principal.

De esta manera, mientras que la actitud de la sociedad libanesa hacia los LGBTIQ puede cambiar, la diferencia es únicamente tolerada por el estado si sirve a los intereses del régimen, como es evidente en la legalización de establecimientos comerciales gays para atraer turistas del Golfo, mientras ponen obstáculos ilegales al trabajo de organizaciones sociales de apoyo, como Helem.

Helem empezó como grupo en 2001 al reunir lo que quedaba de un grupo llamado Club Free (Club Libre), a activistas de la izquierda y a defensores de los derechos humanos. Más tarde en el año, la campaña en contra de la guerra en Iraq (no a la guerra – no a la dictadura) incluía a varios activistas, movimientos, grupos políticos, ONGs y Helem. La bandera del arcoíris se hondeó por primera vez durante las protestas en contra de la guerra en Iraq, el 15 de febrero y el 15 de marzo de 2003. Helem presentó su aviso de asociación ante el gobierno libanés el 4 de septiembre de 2004.

Varios acontecimientos dieron lugar a la formación de Helem como una asociación que trabaja para proteger a los LGBTIQ. Los primeros fueron propuestas de reformas regresivas al Código Penal en 2002, en el que el estado intentaba aumentar su autoridad para la vigilancia de la sexualidad, incluyendo cambiar la redacción del artículo 534 de la redacción muy precisa de “actos sexuales contra natura” a “relaciones sexuales contra natura”, haciendo más amplio el penalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, sin importar el acto sexual, e incluir a las lesbianas.

El segundo acontecimiento fue el aumento de notoriedad de cuestiones de LGBTIQ a nivel internacional, que llevó a regímenes conservadores para usar la homosexualidad para crear pánico moral, encubrir problemas socioeconómicos y hacer cumplir métodos represivos conectados a la “guerra al terror” internacional. El ejemplo más importante fue el caso Queen Boat en Egipto en 2001.

Dichos casos llamaron también la atención sobre las organizaciones de derechos que intentaban intervenir “en nombre” de los LGBTIQ en la región y quienes no tenían ningún vínculo con los movimientos de base de los países en cuestión. Su intromisión se volvió una carga, ya que gays y lesbianas podían fácilmente ser vilipendiados como agentes de Occidente, pero principalmente porque los llamados para su liberación (y la liberación de mujeres, por ejemplo) parecen ser, para la mayoría en la región, excusas para una intervención militar, como se ha visto en Afganistán e Iraq. La estrategia de Helem fue aquella de notoriedad política y solidaridad con otros movimientos sociales.

A fin de lograr sus objetivos, Helem trabaja para la anulación del artículo 534 del Código Penal y cualquier otro obstáculo legal. Igual de importante es trabajar por la normalización de temas relacionados con la sexualidad en todos los aspectos de las políticas de estado y servicios, desde combatir HIV/SIDA, a educación sexual en escuelas, a apoyo psicosocial, a programas móviles de ayuda social que apuntan a los marginados.

Estos vínculos permitieron a Helem ser una de las primeras organizaciones para reaccionar en contra de la agresión israelí en Líbano en julio de 2006. El centro comunitario de Helem fue la sede de socorro de mayor actividad de Beirut durante las cuatro semanas de bombardeo, y el centro principal en la capital para voluntarios, organizaciones de ayuda y distribución real de ayuda a la mayoría de los refugiados en la ciudad, bajo la protección de Samidoun, una alianza que incluía movimientos anti-belicistas, grupos de ala izquierdista, ecologistas, grupos progresivos de estudiantes y organizaciones palestinas.

El impacto de la guerra de 2006 no debe ser subestimado. La campaña Samidoun se ocupó directamente de 10,000 personas e indirectamente del doble de ese número durante la guerra. En las actividades de posguerra, llegó a 100 pueblos en el sur de Líbano, cuando menos. Ninguna cantidad de intervención externa, incluyendo de tipo amistoso, pudo haber ayudado a gays y lesbianas y sus aliados a hacer esto.

En términos de progreso de los derechos de LGBTIQ después de 2006, el éxito principal de Helem hasta ahora ha sido normalizar asuntos de identidad sexual y expresión de género en la sociedad civil y en algunos servicios públicos gubernamentales. Esto fue posible también gracias al trabajo de Helem para eliminar el estigma y llegar a segmentos y áreas marginados. En 2008, el Programa Nacional de Ayuda Preventiva (un cuerpo controlado por el gobierno) recomendó suprimir el artículo 534 del Código Penal, pues era un obstáculo para el suministro de servicios públicos y una violación al derecho de salud, junto con derechos civiles y políticos.


Todavía quedan muchos retos, especialmente ya que el sistema político confesional siempre da la ventaja a corrientes políticas conservadoras y religiosas, pero el éxito de Helem hasta ahora ha sido dar ayuda social a gente común, a activistas y a grupos que trabajan para crear alternativas democráticas y seculares mientras recuerden siempre que los derechos de LGBTIQ e igualdad equitativa en la sociedad se pueden lograr mejor al unirse con movimientos de cambio más amplios.