Extracto: CI: Globalización capitalista, imperialismos, caos geopolítico y sus implicaciones; IX

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IX. Los límites de la superpotencia El reglas únicas del orden capitalista global no impide que algunos países sean más iguales que otros; Estados Unidos se toma la libertad de hacer cosas que no permite a otros. Juega con el dólar para "exportar" su "derecho" a procesos judiciales, controla la mayor parte de las tecnologías más avanzadas y tiene a su disposición un poder militar sin igual. Su Estado sigue manteniendo funciones soberanas globales que otros ya no tienen o ya no son capaces de tener.

Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia en el mundo. Y sin embargo, pierden todas las guerras en que ha participado: desde Afganistán hasta Somalia. La culpa yace tal vez en la globalización neoliberal, que le prohíbe consolidar socialmente (en alianza con las élites locales) sus ganancias militares temporales. Este es quizás también una consecuencia de la privatización de los ejércitos, de las empresas de mercenarios que juegan un papel creciente e igualmente de las bandas armadas "no oficiales" al servicio de intereses particulares (grandes empresas, grandes familias...).

También ocurre que este poder, por muy "súper" que sea, no tiene los medios para intervenir en todas las direcciones en condiciones de inestabilidad estructural generalizada. Requeriría imperialismos secundarios capaces de apoyarlo. Francia y Gran Bretaña por el momento sólo disponen de capacidades muy limitadas; Japón aún tiene que romper la resistencia cívica a su remilitarización completa. El Brexit da un golpe de gracia a la constitución de un imperialismo europeo unificado mientras que el Reino Unido dirige uno de los dos únicos ejércitos operativos de envergadura de la Unión, (además de una de las principales redes diplomáticas y financieras y una de las principales economías del sub-continente.

La elección de Donald Trump y sus declaraciones unilaterales plantean de forma más grave un problema que viene de lejos: ¿en qué medida sigue una garantía el “paraguas estratégico” que aseguraba Estados Unidos? La respuesta es clara: en una medida incierta. Los halcones de la derecha japonesa sacan sus conclusiones. ¿Qué será de la Europa occidental? La Alemania imperialista está bajo presión. ¿Puede continuar beneficiándose de su posición económica dominante sin asumir sus responsabilidades militares? La crisis de la UE, la presión rusa y la posición de Washington plantean objetivamente el problema del rearme alemán, mientras que en este país (al igual que en Japón) entre la población la hostilidad al militarismo es profunda.

Quien diga guerra debe decir también movimiento anti-guerra. Desde que existen las guerras, estas son muy diferentes unas de otras, ni qué decir de la sinergia en la construcción de movimientos contra la guerra. El modo en que activistas en Europa (occidental) se acercan a esta pregunta parece pesimista, una consecuencia de cómo el "campismo" ha roído y dejado impotentes a las principales campañas llevadas a cabo en este campo. Pero existen movimientos contra la guerra, en particular en Asia y en Eurasia; la superación de las fronteras heredadas de la época de los bloques se llevará a cabo sobre todo en torno a esta cuestión.