"Resolutivo sobre la participación de la izquierda en el gobierno", Aprobado por la Conferencia Anual de Enhedslisten/Alianza Rojo Verde, 5 de mayo de 2007

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  1. Después de cinco años de políticas neoliberales del gobierno Anders Fogh Resmussen, las consecuencias empiezan a manifestarse. Los pacientes de cáncer no reciben el tratamiento que necesitan; la comida contaminada no es detectada por las autoridades encargadas de supervisar la calidad de los alimentos debido a recortes presupuestales; los trenes se atrasan por la falta de inversión en el transporte público; maestros y alumnos frustrados enfrentan un deterioro de la educación. Y los servicios están bajo fuerte presión al mismo tiempo que se les exige que asuman nuevas tareas, con un sector público que se desarrolla a un ritmo menor que el sector privado.

  2. La dinámica socio-política está girando. Gradualmente pierde credibilidad el proyecto político gubernamental. El primer ministro Fogh lo sabe y su intento de presentarse como un liberal de nuevo estirpe —con una cara social— se vuelve cada vez más forzada. Las manifestaciones del 17 de mayo y las movilizaciones otoñales en contra de las políticas de austeridad han contribuido a la creación de la creencia que de una alternativa al gobierno Foch es posible. Al mismo tiempo, entre la gente, el deseo de tener otro gobierno ha crecido.

  3. Para solucionar los problemas que enfrenta la sociedad danesa, es necesario no sólo tener un nuevo gobierno, sino implementar políticas fundamentalmente diferentes. Este gobierno ha promovido políticas extremadamente neoliberales. Pero gobiernos anteriores también lo habían hecho. Deben ser reemplazados por políticas socialistas. Bajo la consigna “más sociedad; menos mercado,” debemos tomar iniciativas políticas que rompan con la lógica del sistema político existente para poner un alto a la cada vez mayor influencia de las fuerzas del mercado en todos los aspectos de la vida. Se debe crear una situación en la que el Hombre sea más importante que el mercado.

  4. En una larga serie de aspectos, un gobierno socialista implementará políticas totalmente distintas a las que han sido promovidas durante décadas por sucesivos gobiernos de la socialdemocracia y la burguesía. Ello es particularmente el caso en materia de bienestar social, el fin de la desigualdad, políticas ambientales y energéticas, la UE, la OTAN, los EEUU, la socavación de los derechos democráticos, las políticas xenófobas dirigidas hacia los que buscan asilo político y los migrantes, la explotación de los países en vías de desarrollo y la llamada política externa “activista” (una política exterior que ha hecho de nuestro país una fuerza de ocupación, parte beligerante y un estado de primera línea en la promoción agresiva de los intereses imperialistas.

  5. La Alianza Rojo-Verde prefiere un gobierno socialista, leal a la gente común y corriente, tan leal a ella como el gobierno de Anders Fogh Rasmussen ha sido a las fuerzas del mercado. Por supuesto que a la Alianza Rojo-Verde le gustaría formar parte de un gobierno de este tipo. Sin embargo, siendo realistas, debemos darnos cuenta que no hay una mayoría existente hoy a favor de este tipo de gobierno. El objetivo de la Alianza Rojo-Verde es tratar de cambiar esa situación. Por lo tanto, es imperativo que nosotros mantengamos nuestro espacio para actuar y no lleguemos a componendas que disminuyan o limiten nuestras posibilidades de construir movimientos extraparlamentarios.

  6. Esto no quiere decir que a la Alianza Rojo-Verde no le importa las políticas que se decidan cotidianamente en el Parlamento o quién integre el gobierno. Sobre lo mismo, nuestra línea política es clara: siempre intentaremos empujar las cosas lo más que podamos hacia la izquierda. Con la actual correlación de fuerzas de los partidos políticos, esto significa que preferiremos que el líder de los socialdemócratas forme un gobierno. Y nos esforzaremos en buscar que este gobierno implemente políticas tan a la izquierda como sea posible. Cuando el gobierno haya sido integrado, votaremos a favor de cualquier mejoría, como lo señala nuestra línea política. Pero al mismo tiempo, votaremos en contra de cualquier recorte. Nuestra lealtad no está con ningún gobierno, sino con la lucha por defender los intereses de la gente común y corriente.

  7. En el contexto actual en la que es posible en el parlamento reemplazar un gobierno derechista neoliberal con un gobierno dirigido por la Social Democracia, debería ser la tarea de la izquierda presionar por la implementación de la mayor cantidad de metas políticas en beneficio de las personas comunes y corrientes al mismo tiempo que defienda al gobierno socialdemócrata de los ataques de la derecha. Esto no se decide por negociaciones secretas o por acuerdos basados sobre la fuerza de los partidos en el parlamento. Todo lo contrario: debe ser la tarea de la izquierda ligarse a los movimientos por fuera del parlamento para ejercer una presión gigantesca sobre el gobierno dirigido por los socialdemócratas para cumplir con las metas de las personas comunes y corrientes. Estas son metas que muchas de sus propios votantes esperan que cumplan.

  8. Las políticas progresistas no se pueden implementar sin un movimiento popular fuerte y la interacción entre los movimientos y los partidos políticos que las vayan a implementar. Como resultado, la Alianza Rojo-Verde se esmerará en buscar que los sindicatos, las organizaciones educativas, de inquilinos y otras de base coordinen sus demandas y actividades a nivel nacional. Los socialdemócratas, el Partido Popular Socialista y la Alianza Rojo-Verde deberían de ser socios naturales de los movimientos populares. Pero es importante que los movimientos mantengan su independencia con respecto de los partidos políticos. Al mismo tiempo, los partidos políticos deberían de clarificar sus posiciones con respecto a las demandas de los movimientos y entrar en un diálogo con los mismos sobre las políticas partidarias en general. Este tipo de interacción entre partidos y movimientos puede formar la base para un acercamiento de los mismos para desarrollar políticas diferentes y el surgimiento de un nuevo gobierno.

  9. En el curso de este proceso, la Alianza Rojo-Verde pondrá todas sus políticas a discusión y, por supuesto, también intentaremos buscar el mayor apoyo posible para las mismas y cada uno de sus elementos. Pero, al reconocer claramente que un paso concreto adelante es mucho más valioso que decenas de programas, haremos el esfuerzo en todo momento de encontrar el mejor denominador común que, por un lado, pueda unir a los movimientos y, por el otro, pueda empujar a las políticas del nuevo gobierno lo más posible hacia la izquierda. Este denominador común no puede ser establecido de una vez por todas, sino que irá cambiando con el paso del tiempo —además como resultado de nuestra capacidad de movilizar y lograr apoyo para nuestros puntos de vista políticos al interior de los movimientos.

  10. Existen posibilidades reales de destituir el actual gobierno y de colocar en su lugar un gobierno encabezado por los socialdemócratas en las próximas elecciones generales. La izquierda debe hacer todo lo que tiene a su alcance para contribuir a este fin. Pero no ayudará en este esfuerzo suavizar nuestras críticas de las políticas socialdemócratas en aquellos campos en los que han copiado las políticas del gobierno neoliberal actual. Tampoco se logrará el cambio a través de pactar previamente con los socialdemócratas para posponer para las calendas griegas (para el futuro distante) la resolución de asuntos importantes como por ejemplo, un alto a incrementos en los impuestos. Y por supuesto que no se va a lograr el cambio con la correlación actual de fuerzas entre los partidos si se participara en un gobierno encabezado por la Social Democracia en el que la izquierda tendría que asumir una corresponsabilidad por todas las políticas gubernamentales. Todo lo contrario: sólo borraría las diferencias entre la derecha y la izquierda en la política danesa, y así reduciría la comprensión de la necesidad de un enfrentamiento con el actual gobierno de Fogh y sus políticas. Al mismo tiempo, sentaría las bases para un giro derechista de los que pudieran sentir descontento si un gobierno socialdemócrata no cumpliera con las expectativas ya que aparentemente no hubiera una alternativa hacia la izquierda. Este es el motivo por el cual la Alianza Rojo-Verde será la alternativa hacia la izquierda, aún bajo un gobierno liderado por la socialdemocracia.